















♡ Junio 11, 2002, mensaje de amor
Yo estaba luchando con dolores, sin poder dormir toda la noche. Luego, estaba entre dormida y despierta y vi a la Santísima Madre llorando afligidamente en su montaña cerca de Naju. Muy sorprendida, me levanté rápidamente y miré el reloj. Eran las 5 a.m. Comprendí que la Santísima Madre me llamaba a la montaña. Desperté a un ayudante y juntos fuimos a la montaña.
Como hago cada vez que vengo a la montaña de la Santísima Madre, primero oré frente a la estatua de Nuestro Señor orando en Getsemaní. Luego, me hinqué, oré y medité en el lugar donde la Eucaristía, que yo había recibido, se había tornado en carne y sangre visibles en la forma de un corazón durante la misa concelebrada por su Excelencia Roman Danylak y otros dos sacerdotes en Septiembre 22 de 1995. Mientras recordaba vivamente lo que pasó en ese día, yo pensaba que: ¡°la Eucaristía es la carne y sangre de Jesús que está vivo; Él está rasgando con amor carne de su ardiente Sagrado Corazón y dándonosla,¡± y recé por la conversión de los pecadores y la santificación del clero.
En ese momento, entré en éxtasis y vi numerosas gentes que volteaban su cara lejos de Dios y que estaban en pecado. Gentes, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, sin vacilar, buscando placer y cometiendo pecados de impureza. Cada vez que hacían eso, el Sagrado Corazón de Jesús se rompía en pedazos. ¡Eso no era todo! Inclusive algunos clérigos y religiosos que se suponía estaban inmersos en el amor a Dios y darlo a conocer, no estaban viviendo de acuerdo a la Voluntad del Señor, sino que se entregaban a placeres, cometiendo pecados y haciendo que el Sagrado Corazón del Señor se destrozara.
Además, los hijos que habían sido llamados no estaban viviendo de acuerdo a la Voluntad de Dios, sino que estaban perforando Su Sagrado Corazón con numerosas flechas. Porque ellos estaban tratando de llegar más alto que otros, unían fuerzas con los demonios del orgullo, de los celos y envidia, se estaban odiando y enojando unos con otros, y estaban cometiendo asesinatos. Todo el cuerpo del Señor se cubrió de sangre. En ese momento le dije al Señor, "! Señor ¡ Yo soy indigna y débil, pero quiero participar de Tu sufrimiento aunque se aun poquito." El Señor dijo, "¿estás dispuesta a sufrir dolores en reparación de lo que los pecadores están haciendo?" Yo contesté, "sí Señor, si puede ser aunque sea una pequeña consolación para el Señor y la Santísima Madre y ayudar a los pecadores a arrepentirse."
Desde ese momento, sufrí los dolores de ser picada con un hierro, los dolores de ser golpeada con un palo, el dolor de ser golpeada por piedras y muchos otros. Los dolores en la parte inferior de mi cuerpo en penitencia por los pecados de impureza eran indescriptiblemente fuertes. Casi perdí el conocimiento.
En ese momento, el Señor, cubierto de sangre, habló con una voz triste pero amorosa.
JESÚS:
¡Gracias, mi amada, bella pequeña alma! No te preocupes de nada, ya que has estado esparciendo mis planes.
Mis numerosos hijos de este mundo, que están al borde de la ruina, están envueltos en una enorme tormenta y encaran un peligro extremo. Como se han vuelto espiritualmente ciegos y no se dan cuenta del peligro, Mi Madre les ha enviado ardientes súplicas, movilizando muchos tipos de imágenes y métodos para salvarlos. Sin embargo, inclusive muchos clérigos y religiosos están vacilando sin principios en vez de estar ayudando y protegiendo. Inclusive están del lado de aquellos que nos persiguen a Mí y a Mi Madre, y están interfiriendo con los trabajos que Yo y Mi Madre estamos haciendo. ¿Qué otra cosa pudiera ser esto sino crueldad y dureza de corazón? Esa gente cobarde y de poco fiar está haciendo eco de lo que otros están diciendo sin ellos saberlo de hecho, y así atascando o atorando a la Iglesia. Esta situación no es diferente a una tumba invisible. Hasta los hijos que han sido llamados son incapaces de distinguir los trucos astutos del demonio y se están alejando de Dios, cometiendo toda clase de pecados, entregándose al deporte y también disfrutando pláticas obscenas por internet, y están actualmente en estado de pecado de impureza, en vez de hacerse apóstoles del Sagrado Corazón que ilumina este mundo que se ha turnado como boca de lobo. Ellos han estado rasgando Mi corazón y el de Mi Madre en vez de reparar las heridas que hay en ellos.
Entonces, Jesús abrió su Sagrado Corazón que había sido roto en pedazos, diciendo, "¡Ahora, miren!" De Su Corazón, cayeron pedazos de carne y gotas de sangre.
¡Mi amada hija! Ahora es el tiempo justa antes del descenso del castigo. Por eso es que Mi Madre está sujetando fuertemente la mano de Dios Padre, levantada en lo alto y sosteniendo la copa llena de cólera, implorando a Dios y pidiéndome a Mí con lágrimas. Es por eso que he estado urgiendo a los hijos en el mundo a arrepentirse, manifestándoles varias señales en Naju, Corea, que Yo nunca he mostrado hasta ahora, para su salvación, pero los hijos que se han apresurado hacia Mí y hacia Mi Madre han sido muy pocos.
¡Ay, Mis queridos hijos e hijas que han sido llamados! Yo he abierto completamente Mi Sagrado Corazón y dado hasta la última gota de sangre y agua por su bien. Por ahora, pueden sentir malentendidos y persecución y ser heridos en la Iglesia dividida mientras me dan a conocer a Mí y a Mi Madre, pero manténganse alertas y recen , sin olvidar que Mi Madre y Yo estamos siempre a su lado, y ofrezcan graciosamente hasta los dolores del sangrado interno. Y hagan mayores esfuerzos para que no sólo los hijos que han sido llamados sino todos los hijos en el mundo puedan disolverse completamente en Mi Sagrado Corazón y en el Inmaculado Corazón de Mi Madre, alcanzar la unidad como uno, como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son Uno, y llegar a la santidad. Hagan saber a todos que el camino más corto para llegar a la santidad y alcanzar la unidad es cambiar sus vidas en oración y avanzar valientemente con la sabiduría y fortaleza del joven David de tal modo que cada alma sin excepción pueda ser salvada en el gozo de armonizar con los Santos.
¡Mis pequeñas amadas almas que han sido llamadas! Desde hace mucho tiempo he deseado de todo corazón que se celebren misas en este lugar donde Mi Madre está contigo, pero mi petición ha sido rechazada. Sin embargo, tú debes permanecer despierta y rezar, ya que, pronto, se sabrá que Yo estoy realmente vivo respirando en la Eucaristía y estoy presente en Ella en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Hasta los hijos que se supone deberían estar cerca de Mí y darme a conocer han volteado sus caras y han dado la espalda a las palabras y señales que Mi Madre y Yo les hemos estado dando y han olvidado la sublime simplicidad de la Eucaristía, que es Mi substancia y la de los Evangelios, y han estado tratando de explicarme con palabras engañosas y lógica complicada. ¿No es esto como arrojar lodo a la gente sencilla?
¡Ahora, amados hijos en el mundo! Recordando que, porque Yo soy el camino y la vida, nadie puede entrar en el Reino Celestial sin ir a través de Mí, ofrezcan pequeñas flores hechas de renunciaciones por la conversión de los pecadores, como Moisés cedió su derecho a heredar el trono real y Abraham cedió a Isaac.
Yo te concederé lo que me pidas por amor a Mí, pero oraciones superficiales no conmueven ni a Mi Padre, Mi Madre ni a Mí. Ahora, ya que no hay más tiempo para dudar o dar largas, apúrense a combinar sus esfuerzos y comenzar de nuevo. Sean amorosos hasta con aquellos que tienen caras humanas y corazones de bestia, como lo harían conmigo. Si unen fuerzas con el demonio de la división, no merecen decir que verdaderamente me conocen. Por lo tanto, manténganse despiertos y recen en todo momento para que no unan sus fuerzas con el demonio de la división. Hagan esfuerzos incesantes para cambiar sus vidas hacia oraciones y poseer los frutos de vida eterna. Los bendigo a todos con el amor ardiente de Mi Sagrado Corazón.
Cuando el Señor terminó de hablar, no puede verlo más. De pronto vino un fuerte viento polvoroso y yo batallé para no perder el balance. Pronto, una luz brilló del cielo y el fuerte viento polvoroso terminó. Yo estaba muy sorprendida, porque allí estaba la Santísima Madre en el cielo con una luz brillante como el sol alrededor de su cabeza. El ayudante que estaba conmigo me ayudó a sentarme. Un poco después la luz ya no era visible. (Era un día nublado.)
En ese momento, el ayudante balbuceó, "¡Ah!" y se fue hacia el lugar donde había ocurrido un milagro Eucarístico en Septiembre 22 de 1995. De repente gritó, ¡°¡Ah! Hay muchas manchas frescas de sangre en el suelo. Deben de haber caído justo ahora.¡± Fui yo también al lugar.
¡Oh! Qué señal tan maravillosa. . . Había marcas frescas de sangre en el piso, alrededor de una mesa sobre la que estaban fotografías del milagro Eucarístico de Septiembre 22 de 1995. La sangre sobre algunas piedras era gruesa y se movía como si estuviera respirando.
Estábamos estupefactos ante el inmenso amor del Señor y del extraordinario misterio. Solamente nos dejamos caer sentados y lloramos. Un poco después, traté de pararme y caminar, pero no pude. De modo que me arrastré hasta un sanitario cercano y me di cuenta que la parte baja de mi cuerpo estaba muy dañada; sobre todo mi cuerpo había marcas de un hierro punzante y muchos moretones y mis costados estaban muy inflamados. Sentía dolores extremos desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Sin embargo, yo podía sonreír con júbilo, porque se me había permitido participar aunque fuera un poquito en los sufrimientos del Señor y también yo pensaba que más pecadores se arrepentirían a medida que el Señor abría Su Corazón y derramaba sangre en el lugar donde la Eucaristía se había transformado visiblemente en carne y sangre.
Cuando yo metí mi dedo en la Preciosa Sangre, la Sangre continuó pulsando, jalando mi dedo rítmica y fuertemente, como el corazón de una persona viva. En algún momento, la Sangre hasta salpicó. Contamos el pulso en la Sangre y era de 87 veces por minuto. Mi pulso era de 72. Los pulsos eran diferentes entre aquellos que estaban presentes (algunos vinieron a la montaña más tarde). Especialmente cuando Julio, mi esposo, tocó mi dedo, la Preciosa Sangre en él salpicó momentáneamente haciendo un sonido. Todos los que lo vieron estaban asombrados.
¡Señor! ¡Alabanza, gracias, gloria y adoración a Ti! ¡Que nuestra gratitud nunca se agote! Amén.
♡ Junio 11, 2002, mensaje de amor
Yo estaba luchando con dolores, sin poder dormir toda la noche. Luego, estaba entre dormida y despierta y vi a la Santísima Madre llorando afligidamente en su montaña cerca de Naju. Muy sorprendida, me levanté rápidamente y miré el reloj. Eran las 5 a.m. Comprendí que la Santísima Madre me llamaba a la montaña. Desperté a un ayudante y juntos fuimos a la montaña.
Como hago cada vez que vengo a la montaña de la Santísima Madre, primero oré frente a la estatua de Nuestro Señor orando en Getsemaní. Luego, me hinqué, oré y medité en el lugar donde la Eucaristía, que yo había recibido, se había tornado en carne y sangre visibles en la forma de un corazón durante la misa concelebrada por su Excelencia Roman Danylak y otros dos sacerdotes en Septiembre 22 de 1995. Mientras recordaba vivamente lo que pasó en ese día, yo pensaba que: ¡°la Eucaristía es la carne y sangre de Jesús que está vivo; Él está rasgando con amor carne de su ardiente Sagrado Corazón y dándonosla,¡± y recé por la conversión de los pecadores y la santificación del clero.
En ese momento, entré en éxtasis y vi numerosas gentes que volteaban su cara lejos de Dios y que estaban en pecado. Gentes, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, sin vacilar, buscando placer y cometiendo pecados de impureza. Cada vez que hacían eso, el Sagrado Corazón de Jesús se rompía en pedazos. ¡Eso no era todo! Inclusive algunos clérigos y religiosos que se suponía estaban inmersos en el amor a Dios y darlo a conocer, no estaban viviendo de acuerdo a la Voluntad del Señor, sino que se entregaban a placeres, cometiendo pecados y haciendo que el Sagrado Corazón del Señor se destrozara.
Además, los hijos que habían sido llamados no estaban viviendo de acuerdo a la Voluntad de Dios, sino que estaban perforando Su Sagrado Corazón con numerosas flechas. Porque ellos estaban tratando de llegar más alto que otros, unían fuerzas con los demonios del orgullo, de los celos y envidia, se estaban odiando y enojando unos con otros, y estaban cometiendo asesinatos. Todo el cuerpo del Señor se cubrió de sangre. En ese momento le dije al Señor, "! Señor ¡ Yo soy indigna y débil, pero quiero participar de Tu sufrimiento aunque se aun poquito." El Señor dijo, "¿estás dispuesta a sufrir dolores en reparación de lo que los pecadores están haciendo?" Yo contesté, "sí Señor, si puede ser aunque sea una pequeña consolación para el Señor y la Santísima Madre y ayudar a los pecadores a arrepentirse."
Desde ese momento, sufrí los dolores de ser picada con un hierro, los dolores de ser golpeada con un palo, el dolor de ser golpeada por piedras y muchos otros. Los dolores en la parte inferior de mi cuerpo en penitencia por los pecados de impureza eran indescriptiblemente fuertes. Casi perdí el conocimiento.
En ese momento, el Señor, cubierto de sangre, habló con una voz triste pero amorosa.
JESÚS:
¡Gracias, mi amada, bella pequeña alma! No te preocupes de nada, ya que has estado esparciendo mis planes.
Mis numerosos hijos de este mundo, que están al borde de la ruina, están envueltos en una enorme tormenta y encaran un peligro extremo. Como se han vuelto espiritualmente ciegos y no se dan cuenta del peligro, Mi Madre les ha enviado ardientes súplicas, movilizando muchos tipos de imágenes y métodos para salvarlos. Sin embargo, inclusive muchos clérigos y religiosos están vacilando sin principios en vez de estar ayudando y protegiendo. Inclusive están del lado de aquellos que nos persiguen a Mí y a Mi Madre, y están interfiriendo con los trabajos que Yo y Mi Madre estamos haciendo. ¿Qué otra cosa pudiera ser esto sino crueldad y dureza de corazón? Esa gente cobarde y de poco fiar está haciendo eco de lo que otros están diciendo sin ellos saberlo de hecho, y así atascando o atorando a la Iglesia. Esta situación no es diferente a una tumba invisible. Hasta los hijos que han sido llamados son incapaces de distinguir los trucos astutos del demonio y se están alejando de Dios, cometiendo toda clase de pecados, entregándose al deporte y también disfrutando pláticas obscenas por internet, y están actualmente en estado de pecado de impureza, en vez de hacerse apóstoles del Sagrado Corazón que ilumina este mundo que se ha turnado como boca de lobo. Ellos han estado rasgando Mi corazón y el de Mi Madre en vez de reparar las heridas que hay en ellos.
Entonces, Jesús abrió su Sagrado Corazón que había sido roto en pedazos, diciendo, "¡Ahora, miren!" De Su Corazón, cayeron pedazos de carne y gotas de sangre.
¡Mi amada hija! Ahora es el tiempo justa antes del descenso del castigo. Por eso es que Mi Madre está sujetando fuertemente la mano de Dios Padre, levantada en lo alto y sosteniendo la copa llena de cólera, implorando a Dios y pidiéndome a Mí con lágrimas. Es por eso que he estado urgiendo a los hijos en el mundo a arrepentirse, manifestándoles varias señales en Naju, Corea, que Yo nunca he mostrado hasta ahora, para su salvación, pero los hijos que se han apresurado hacia Mí y hacia Mi Madre han sido muy pocos.
¡Ay, Mis queridos hijos e hijas que han sido llamados! Yo he abierto completamente Mi Sagrado Corazón y dado hasta la última gota de sangre y agua por su bien. Por ahora, pueden sentir malentendidos y persecución y ser heridos en la Iglesia dividida mientras me dan a conocer a Mí y a Mi Madre, pero manténganse alertas y recen , sin olvidar que Mi Madre y Yo estamos siempre a su lado, y ofrezcan graciosamente hasta los dolores del sangrado interno. Y hagan mayores esfuerzos para que no sólo los hijos que han sido llamados sino todos los hijos en el mundo puedan disolverse completamente en Mi Sagrado Corazón y en el Inmaculado Corazón de Mi Madre, alcanzar la unidad como uno, como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son Uno, y llegar a la santidad. Hagan saber a todos que el camino más corto para llegar a la santidad y alcanzar la unidad es cambiar sus vidas en oración y avanzar valientemente con la sabiduría y fortaleza del joven David de tal modo que cada alma sin excepción pueda ser salvada en el gozo de armonizar con los Santos.
¡Mis pequeñas amadas almas que han sido llamadas! Desde hace mucho tiempo he deseado de todo corazón que se celebren misas en este lugar donde Mi Madre está contigo, pero mi petición ha sido rechazada. Sin embargo, tú debes permanecer despierta y rezar, ya que, pronto, se sabrá que Yo estoy realmente vivo respirando en la Eucaristía y estoy presente en Ella en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Hasta los hijos que se supone deberían estar cerca de Mí y darme a conocer han volteado sus caras y han dado la espalda a las palabras y señales que Mi Madre y Yo les hemos estado dando y han olvidado la sublime simplicidad de la Eucaristía, que es Mi substancia y la de los Evangelios, y han estado tratando de explicarme con palabras engañosas y lógica complicada. ¿No es esto como arrojar lodo a la gente sencilla?
¡Ahora, amados hijos en el mundo! Recordando que, porque Yo soy el camino y la vida, nadie puede entrar en el Reino Celestial sin ir a través de Mí, ofrezcan pequeñas flores hechas de renunciaciones por la conversión de los pecadores, como Moisés cedió su derecho a heredar el trono real y Abraham cedió a Isaac.
Yo te concederé lo que me pidas por amor a Mí, pero oraciones superficiales no conmueven ni a Mi Padre, Mi Madre ni a Mí. Ahora, ya que no hay más tiempo para dudar o dar largas, apúrense a combinar sus esfuerzos y comenzar de nuevo. Sean amorosos hasta con aquellos que tienen caras humanas y corazones de bestia, como lo harían conmigo. Si unen fuerzas con el demonio de la división, no merecen decir que verdaderamente me conocen. Por lo tanto, manténganse despiertos y recen en todo momento para que no unan sus fuerzas con el demonio de la división. Hagan esfuerzos incesantes para cambiar sus vidas hacia oraciones y poseer los frutos de vida eterna. Los bendigo a todos con el amor ardiente de Mi Sagrado Corazón.
Cuando el Señor terminó de hablar, no puede verlo más. De pronto vino un fuerte viento polvoroso y yo batallé para no perder el balance. Pronto, una luz brilló del cielo y el fuerte viento polvoroso terminó. Yo estaba muy sorprendida, porque allí estaba la Santísima Madre en el cielo con una luz brillante como el sol alrededor de su cabeza. El ayudante que estaba conmigo me ayudó a sentarme. Un poco después la luz ya no era visible. (Era un día nublado.)
En ese momento, el ayudante balbuceó, "¡Ah!" y se fue hacia el lugar donde había ocurrido un milagro Eucarístico en Septiembre 22 de 1995. De repente gritó, ¡°¡Ah! Hay muchas manchas frescas de sangre en el suelo. Deben de haber caído justo ahora.¡± Fui yo también al lugar.
¡Oh! Qué señal tan maravillosa. . . Había marcas frescas de sangre en el piso, alrededor de una mesa sobre la que estaban fotografías del milagro Eucarístico de Septiembre 22 de 1995. La sangre sobre algunas piedras era gruesa y se movía como si estuviera respirando.
Estábamos estupefactos ante el inmenso amor del Señor y del extraordinario misterio. Solamente nos dejamos caer sentados y lloramos. Un poco después, traté de pararme y caminar, pero no pude. De modo que me arrastré hasta un sanitario cercano y me di cuenta que la parte baja de mi cuerpo estaba muy dañada; sobre todo mi cuerpo había marcas de un hierro punzante y muchos moretones y mis costados estaban muy inflamados. Sentía dolores extremos desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Sin embargo, yo podía sonreír con júbilo, porque se me había permitido participar aunque fuera un poquito en los sufrimientos del Señor y también yo pensaba que más pecadores se arrepentirían a medida que el Señor abría Su Corazón y derramaba sangre en el lugar donde la Eucaristía se había transformado visiblemente en carne y sangre.
Cuando yo metí mi dedo en la Preciosa Sangre, la Sangre continuó pulsando, jalando mi dedo rítmica y fuertemente, como el corazón de una persona viva. En algún momento, la Sangre hasta salpicó. Contamos el pulso en la Sangre y era de 87 veces por minuto. Mi pulso era de 72. Los pulsos eran diferentes entre aquellos que estaban presentes (algunos vinieron a la montaña más tarde). Especialmente cuando Julio, mi esposo, tocó mi dedo, la Preciosa Sangre en él salpicó momentáneamente haciendo un sonido. Todos los que lo vieron estaban asombrados.
¡Señor! ¡Alabanza, gracias, gloria y adoración a Ti! ¡Que nuestra gratitud nunca se agote! Amén.